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La seguridad en obra está evolucionando más rápido que la normativa. Nuevos materiales, tecnología wearable y cultura preventiva: las tendencias que están cambiando cómo se protege a los trabajadores en el sector de la construcción.
El sector de la construcción es uno de los cruciales en nuestro país, sobre todo en zonas como la costa mediterránea y las capitales, donde el desarrollo urbanístico está más en auge, debido a la demanda turística y vivienda habitual. Este sector está caracterizado por el alto riesgo para los operarios, técnicos y peones, dado que se enfrentan a tareas que generan diversos peligros, como son las caídas por trabajos en altura, materiales peligrosos, golpes y las inclemencias del tiempo en algunos casos. Gracias a las nuevas tecnologías y las nuevas normativas, el sector avanza hacia una mayor garantía de la seguridad de los trabajadores.
En este año 2024, el enfoque de la normativa y fabricantes de elementos de seguridad, tanto EPIs como EPCs, se han centrado en la integración de tecnologías avanzadas y normativas más estrictas, con el objetivo de reducir los accidentes laborales y además optimizar la gestión de los riesgos en las obras. En este artículo, analizamos brevemente estas nuevas tendencias, regulaciones y tecnologías aplicadas al sector, que marcarán la hoja de ruta en el ámbito de la seguridad.
Con el paso de los años, la normativa respecto a la seguridad laboral en la construcción ha evolucionado considerablemente y continúa cambiando. Aunque no se han publicado las normativas específicas para 2025, las actualizaciones más recientes incluyen directrices importantes que se mantendrán vigentes y son la base para futuras regulaciones.
Las más destacadas son:
Esta normativa destaca el compromiso por la mejora de las condiciones de trabajo y reducir los riesgos asociados con el sector.
Comparando las normativas anteriores y en función a la evolución de las mismas, se ve un claro patrón y los puntos en los que hacen más énfasis, como es la adaptación climática y la mitigación de los riesgos derivados del trabajo, sobre todo en cuanto a sustancias peligrosas se refiere. La normativa avanza, con ello también lo hacen los equipos de protección individual y los equipos de protección colectiva.
Como venimos comentando en el artículo, la seguridad de los trabajadores ha ido evolucionando con los años, desde los dispositivos utilizados a los materiales e incluso actualmente se les está añadiendo tecnología a los mismos, con la intención de mejorar las condiciones de los operarios. Actualmente, la tendencia se enfoca en la adopción de nuevas herramientas y tecnología para un mayor control y monitorización de las condiciones de trabajo, ya sea por seguridad, pero también nos pueden dar la posibilidad de medir productividad y otros factores.
Algunas de las tendencias son las siguientes:
«Wearable» se refiere a la incorporación de dispositivos tecnológicos a prendas u objetos que puedan utilizarse cómodamente por las personas. La utilización de dispositivos de medición y seguimiento en las prendas y accesorios de seguridad, son una pieza clave en el control del riesgo, dado que podemos comprobar el estado en el que se encuentra el trabajador y las condiciones a las que está expuesto. Esto puede permitirnos mitigar riesgos e incluso anticiparlos. Dos ejemplos llamativos son los siguientes:
La utilización de drones se ha democratizado en los últimos años, pasando de únicamente tener uso militar y científico a llegar al ámbito del ocio. Para el sector que nos atañe, las soluciones con drones son múltiples, ya que no solo pueden ser utilizados para realizar tomas de la obra en cuestión, sino también para inspeccionar la zona, detectar posibles peligros desde el aire sin exponer a operarios y supervisar el progreso.
El BIM se ha convertido en herramienta esencial a la hora del diseño y la planificación de proyectos de construcción. Gracias a este sistema, se crean modelos 3D, con toda la información de la obra integrada, los materiales y protocolos de seguridad. Esto permite a los responsables de obra planificar y prever riesgos potenciales previos al inicio de la construcción.
Esta tecnología emergente, que parece sacada de las mejores películas de Hollywood, ofrece un soporte y ayuda a los trabajadores con tareas de alta demanda física, reduciendo considerablemente el esfuerzo que se realiza. Gracias a estos dispositivos, se reduce el riesgo de lesiones por fatiga, el poder mantenerse en posiciones incómodas realizando un trabajo concreto durante mayor período de tiempo y de forma confortable y levantamiento de cargas pesadas.
En el año de moda de la Inteligencia Artificial y su aplicación a nivel global en todos los sectores, no podía quedar fuera de este artículo. Además de estar presente en nuestro día a día, en dispositivos Iot (Internet de las cosas), aplicaciones y webs, la IA se ha comenzado a implementar en el sector de la construcción y la seguridad siendo una parte crucial en la seguridad mediante el análisis predictivo.
La aplicación de algoritmos que se nutren de volúmenes enormes volúmenes de datos de seguridad laboral a nivel mundial, permite crear modelos con los que identificar patrones de riesgo, accidentes y así la posibilidad de predecirlos, para evitarlos antes de que se produzcan. Con ello, se mejora considerablemente la seguridad de los trabajadores y se reducen los costes derivados de los posibles peligros y accidentes.
A pesar de disponer de numerosos artículos y protocolos para la seguridad de los individuos en la construcción o cualquier otro sector, disponemos de herramientas que nos harán reducir los costes y riesgos.
La formación continua es una de las herramientas más efectivas de las que se puede disponer a la hora de ahorrar costes en accidentes y evitar los riesgos. Una plantilla actualizada y formada actualizada en:
Gracias a la utilización de herramientas que nos permiten monitorear y hacer un seguimiento en tiempo real del proceso, los trabajadores y los riesgos a los que se exponen, podemos evaluar en cada momento y tomar decisiones en función de la información recibida, disponiendo de un completo análisis de riesgos.
No solo con la formación, sino promoviendo la propia seguridad y cultura de seguridad de los trabajadores respecto a los riesgos a los que se exponen en su trabajo. Debemos lograr una conciencia y responsabilidad entre los operarios respecto a las medidas de seguridad.
Algunas estrategias con las que fomentar esta cultura de seguridad incluyen:
Más allá de cumplir la normativa vigente y específica de cada artículo EPI, es fundamental:
El factor seguridad en la construcción es un aspecto fundamental, tanto como la recepción de los materiales o que el proceso no sufra paradas. En este artículo, hemos tratado las diferentes tendencias emergentes, que son ya una realidad actual, y algunas de las soluciones tecnológicas aplicables que están revolucionando el sector.
La utilización de nuevas tecnologías, nos permite reducir costes y riesgos derivados de la activad, gracias a una prevención más precisa e incluso predictiva que nos evite accidentes futuros. Al igual que la utilización de soluciones como los exoesqueletos para la mejora de la productividad, evitando lesiones y mejorando las capacidades de los trabajadores.
Por otro lado, las mejores prácticas en la seguridad laboral nos facilitan la implementación de la normativa y las mejores soluciones, ya que los propios trabajadores evalúan sus condiciones y riesgos, participando activamente y siendo conocedores de a qué se enfrentan, facilitando así la evaluación de los riesgos y adquisición del material más apropiado para la protección de la plantilla.
En resumen, podemos decir que la combinación de todos las herramientas presentadas durante el artículo suponen el arma infalible para la mejora de las condiciones en el sector de la construcción.
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