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Descubre qué certificación ATEX necesitan tus equipos de iluminación portátil y cómo elegir entre linternas, frontales y focos para zonas de riesgo.
Un fallo eléctrico interno en una linterna corriente dura milésimas de segundo. En una atmósfera cargada de vapores de hidrocarburo o polvo combustible, ese instante basta para provocar una deflagración. Es la razón por la que ningún técnico debería entrar a una zona clasificada con un equipo de iluminación que no lleve el marcado Ex correspondiente.
Esta situación no es excepcional en el Campo de Gibraltar: refinerías, plantas químicas y buques con carga de graneles inflamables forman parte del día a día del sector. Repasamos qué exige la normativa española sobre iluminación ATEX, cómo se traduce el marcado del equipo en la práctica, y qué diferencia una linterna de mano de un frontal a la hora de elegir según el trabajo.
ATEX (del francés ATmosphères EXplosives) es el nombre con el que se conoce a la normativa europea que regula equipos destinados a trabajar en zonas donde puede formarse una mezcla explosiva de aire con gases, vapores, nieblas o polvos combustibles.
En España, esta normativa se despliega en dos textos complementarios:
En la práctica, esto significa que no basta con comprar una linterna «resistente»: el equipo debe llevar el marcado ATEX correspondiente a la zona exacta donde se va a usar, y la empresa debe poder demostrarlo ante una inspección.
Antes de comprar cualquier equipo de iluminación, hay que saber en qué zona se va a usar. La clasificación se basa en la frecuencia y duración de la atmósfera explosiva, según establece el propio RD 681/2003:
| Tipo de sustancia | Zona de alto riesgo | Zona de riesgo ocasional | Zona de riesgo raro |
|---|---|---|---|
| Gases, vapores, nieblas | Zona 0 | Zona 1 | Zona 2 |
| Polvos combustibles | Zona 20 | Zona 21 | Zona 22 |
El marcado del equipo debe incluir, entre otros datos: el símbolo de exposición Ex, el grupo (I para minería, II para el resto de industria), la categoría (1, 2 o 3, de mayor a menor exigencia) y la clase de temperatura. Una linterna marcada II 2G Ex ib IIC T4, por ejemplo, es válida para zona 1 con gases del grupo IIC hasta 135°C de temperatura superficial.
Este dato debe figurar siempre en la ficha técnica que entrega el proveedor, y es lo primero que debe pedir un responsable de PRL o de mantenimiento antes de dar de alta el equipo.
No todos los trabajos requieren el mismo tipo de iluminación portátil:
Un criterio que se pasa por alto con frecuencia: la autonomía de la batería debe cubrir el turno completo sin necesidad de acceder de nuevo a zona segura para recargar, algo especialmente relevante en trabajos de larga duración a bordo o en parada de planta.
En el entorno portuario y naval del Estrecho, la iluminación ATEX tiene un peso propio: bodegas de buques que transportan graneles inflamables, tanques de combustible, zonas de trasiego de hidrocarburos en muelle o salas de máquinas son escenarios habituales donde una intervención de mantenimiento exige equipos certificados.
A diferencia de una planta fija, en un buque la zona de trabajo cambia constantemente de clasificación según la carga y la operación en curso, por lo que conviene disponer de un lote de equipos ATEX de distintas categorías, no de un único modelo «todo terreno».
Antes de decidir con quién trabajar, conviene verificar:
Solo en zonas clasificadas como potencialmente explosivas según el RD 681/2003. Fuera de esas zonas no es un requisito legal, aunque puede ser recomendable por seguridad adicional.
El término antideflagrante es informal; lo que determina la validez legal del equipo es su marcado Ex conforme al RD 144/2016, con grupo, categoría y clase de temperatura especificados.
Sí, si su categoría (normalmente categoría 2) cubre ambas zonas, ya que la categoría 2 es válida también para zona 2, pero no al revés.
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